Es una reflexión sobre la disolución de las fronteras entre organismo y paisaje.
2026
El cabello deja de ser una característica física. Se convierte en atmósfera.
Las hojas que nacen de los brazos no representan crecimiento, sino intercambio.
La pieza propone que el cuerpo humano no termina en la piel; continúa en aquello que toca, respira y transforma.
Soy de Michoacán. Tengo 23 años y desde niña supe que necesitaba hacer arte para entenderme. Bailé, pinté, fotografié, escribí, pero siempre sentía que faltaba algo por decir.
La música fue donde por fin todo tuvo sentido. Ahí pude ponerle sonido a un color, a un olor, a una persona. Estudié composición para aprender a traducir el alma. Hoy compongo, arreglo y enseño, y mi mayor orgullo es ayudar a otros a encontrarse en el arte. Esta canción es parte de esa búsqueda.